Cuando a un “respetable” diputado español, Federico Trillo, un reportero de televisión le preguntó que es lo que opina al respecto del 12 de octubre y de la matanza, respondió algo como esto:
Deberían estar agradecidos, les dimos una cultura, una religión, hablan nuestro idioma y ni hablar de Telefónica o Repsol…
¡Que vergüenza! ¿Se puede ser más prepotente?, la respuesta es simple: ¡NO! y eso nos lleva siempre a la misma conclusión: “Cada país tiene a los gobernantes que merece”
Este es uno de esos temas que puede -con la mayor facilidad- ponerme los pelos de punta y llenarme de un odio que no se compara con nada más.
Se celebra el día en que se supone que se encontraron las culturas y con esa idea se sigue vendiendo y se seguirá, al menos si caminas por la calle la gente esta convencida de que es eso y -claro- los únicos participantes son los inmigrantes, latinos, que en mi punto de vista no son nada más que unos lamentales bufones. Vamos a contar cuantos españoles forman parte de esta fiesta, vamos a ver cuantos políticos forman parte de esta fiesta y no hablo de los que “dicen” dar su apoyo, ni de los que dices estar con los pueblos inmigrantes, hablo de los que pueden estar -pero no están- mezclados con esa gente.
Me pregunto yo por que no -en lugar de montar una fiesta- hacen algo por los inmigrantes: reconocen sus derechos, les dan un trato más descente y bueno, permiten que se integren a la sociedad de este país si es eso lo que buscan.
Para no ir más lejos: Un español va a pedir su D.N.I. y el trámite puede llegar a tardar 1 día (12 largas y fatídicas horas), si un inmigrante -de donde sea- va a pedir su documento identificativo el trámite puede llegar a tardar 1 año y en el mejor de los casos 7 meses -según dicen- ya que no conozco a nadie que lo haya conseguido en menos tiempo.
Si luego uno se queja y pregunta el porque de esta tardanza nadie sabe dar respuesta, las autoridades no entienden de lo que se habla y los empleados de las administraciones públicas no dicen nada tampoco, que claro que son la gente más mal educada de este país, considerando que -irónicamente- sus sueldos se pagan con los impuestos de los inmigrantes.
En fin…
Yo me mantengo en lo mismo: ¡Que viva América, la América indígena!