Luego de más o menos 16 horas de viaje, incluyendo cambios de nave, esperas y carreteras, estoy de nuevo en mi casa. Estoy en Cuenca y estaré por quince días. Me he encontrado, como no era para menos, con mis amigos, mis panas, mis socios musicales y cineastas. Tocamos música, nos acordamos del Yoshi. Lloramos.
Todo está como siempre, la ciudad no ha cambiado mucho, cambios pequeños siempre hay, pero nada significante, solo que me recibió una lluvia y la novedad de saber que se pretenden interesantes cambios políticos en el país.
Luego de hablar de las típicas cosas vividas durante mi estancia en la “madre” patria y mis andanzas en la escuela de cine, resulta que mis amigos cineastas Pancho e Ismael ahora también quieren ir a España. Quieren estudiar cine y eso es lo que vamos a hacer. Habrá que ponerse al tanto, en la escuela y consulado, como es la cosa para la visa de estudiante correspondiente y listo: “Que se junte la banda”.
Me sorprendí mucho también al ver como han trabajado y las ganas que le han puesto, el Panchito y el Ismael, a los temas, la calidad y el poder que tienen y todo eso considerando que la trinidad ha estado coja de una pata, pero bueno, ahora a aprovechar el tiempo todo lo que se pueda.
Ahora, justamente, voy de salida a seguir con el magnifico ensayo y con los recuerdos de siempre, ya comentaré lo que vaya sucediendo.