Ya estoy aquí…

Lo de siempre: cerca de 15 horas de viaje, interminables esperas, filas de gente que se vuelve loca y gente que quiere ser siempre la primera, un espacio cada vez más pequeño y una comida que no merece la pena, pero bueno, todo sea por estar de nuevo aquí, en Cuenca / Ecuador y ahora aquí por los próximos 17 días. ¡Eso es bueno!

A todo esto: todo lo bueno en la vida tiene siempre su lado malo y en este caso es que estoy sin mi esposa y eso si que afecta, considerando que me he hecho prácticamente uno con ella y más aún en esas frías noches -con lo friolento que soy- a ver ahora como va lo de dormir solo y en una cama ajena…

¡¡¡Chiqui te extraño!!!

Al menos están aquí los amigos y los proyectos -voy a rodar un cortometraje entre una cosa y otra- y el poder desconectar un poco del mundo tribulado, turbulento y capitalista en el que he caído, yo y todos los demás.

La que más se alegró con mi sorpresiva llegada fue -sin duda- mi madrecita y aún me queda por aparecer sorpresivamente en el matrimonio de mi pana Mauricio, claro, si antes alguien conocido común no me detecta en las calles de esta pequeña ciudad, pero bueno, haré lo posible por permanecer “undercover”, al menos me queda la tranquilidad de saber que mi pana Mauricio no sigue este blog. ¡Espero!

Solo una pregunta…

Ya es viernes?
¿Ya es viernes?