Y yo que pensaba que las películas de David Lynch eran una absoluta locura, pues bien, me acaba de sorprender la opera prima de la hija del conocido director.
Se trata de la película “Surveillance” (no es muy nueva) y en realidad uno -aunque no sepa que Jennifer Lynch es hija de David Lynch- definitivamente se da cuenta de que entre estos dos hay cierta relación.
La película -como no era para menos- está cargada de sangre y de escenas e ideas que uno ni se imagina de donde pueden haber salido. Asesinatos, policías que no son tan buenos policías, sangre, muertos y más muertos.
La película gira en torno a dos asesinos en serie, que evidentemente solo matan a sus victimas por el puro placer, anotando también que siempre hay una connotación sexual con los asesinatos, esto se pone en evidencia especialmente en una de las últimas escenas, en donde uno de los asesinos prácticamente llega al orgasmo al ahorcar a una de sus victimas.
Y claro, la nota que destaca y es que parece que el cine actual apunta más y más a eso: que los malos de la película salgan siempre limpios.
Personalmente nunca he sido una persona de finales felices o cosas por el estilo y siempre me quejo de que los malos no escapen con el botín o lo que fuere, pero en cambio, hay momentos en los que uno empatiza con las victimas o con quién sea y ya desde ese punto no es justo que el final sea el que no nos esperamos, pero bueno, es cine y es lo que nos gusta.
Por otro lado pienso que hay -en esta película- cierta exageración y a la vez fetiche por la sangre, como por ejemplo en la escena en que los policías detienen a la familia, a los drogadictos y luego se produce el choque con la furgoneta conducida por los asesinos, no voy a dar más detalles ya que no le quiero arruinar a nadie la expectativa, pero me podría alguien decir: ¿por qué todo ese derrame de sangre sobre el niño?
En cuanto a la dirección como tal, no hay mucho que opinar en contra, la dirección de actores es de primera -no es para menos viniendo de la hija de Lynch-, los movimientos de cámara y los planos, aunque no son muy exagerados ni arriesgados, mantienen al espectador en el punto justo durante toda la película. La dirección de fotografía: de primera.