Los hermanos Coen se lanzan de nuevo a la carga y con su nuevo trabajo “Burn after reading”, en donde han logrado juntar a George Clooney, Brad Pitt, John Malkovick junto a Tilda Swinton -que por extraño que parezca y luego de ostentar únicamente papeles de bajo presupuesto, está ahora en las primeras filas de la aristocracia de Hollywood- y bueno, que decir de los Coen, que también son nuevos en las ligas mayores y -posiblemente- para ellos aún se deberá sentir extraño estar mirando a la luz del estrellato.
La película como tal puede llegar a parecer es una especie de cosa salida del subconsciente. Un guión que llega a los 95 minutos, es una ajustada comedia de espías que llega en gran contraste con la última producción de los Coen: “No country for old men”, que por cierto, estuvo empapada en sangre.
Ambientada en Washington DC, en el corazón de la política Americana, se mueve en cuatro direcciones al mismo tiempo. Osbourne Cox (John Malkovich), un agente de la CIA es motivado a escribir sus memorias. Pierde el diskette con sus alarmantes notas en el vestidor del gimnasio en donde cae en las inescrupulosas manos de Chad Feldheimer (Brad Pitt), lo primero es intentar sabotear a Cox. Harry Pfarrer (George Clooney) tiene un puesto “sin determinar” en el ministerio de finanzas y mantiene una relación amorosa con la esposa de Cox (Tilda Swinton) y está detrás de la investigación de detalles financieros del esposo de su amante mientras ella busca el divorcio.
Aunque la película puede contener el típico “los idiotas detrás del dinero” que los Coen han popularizado, nos vemos motivados a seguir con atención cada detalle por las espectaculares actuaciones y además porque podemos ver como se comportan ciertas élites sociales. La película además está repleta de detalles brillantes, como por ejemplo: Frances McDormand, que tiene un asunto con un sistema de reconocimiento de voz computarizado y no puede lograr que este reconozca que está hablando en inglés. Pitt es sin duda el que se lleva las partes más graciosas, pero contrariamente es el que menos tiempo aparece en pantalla de entre los actores principales.
¿En dónde deja la película a los Coen? Su posición como joyas de Hollywood y de los festivales se mantiene intacta. Lo que han logrado con esto es una especie de vista general sobre lo que pasa adentro, como por ejemplo “All the president’s men”, “Michael Clayton”, etc., pero consiguen hacer que el movimiento sea caótico y definitivamente sin siniestralidad alguna. También podría decirse que “Burn after reading” es sin duda un serio compromiso con las demandas de Hollywood, pero este tipo de contribución posiblemente también les esté llevando a perder su particular estilo de hacer cine, o quizá simplemente estén evolucionando.
Queda por verse aún si la película se verá recompensada nuevamente en los Oscar o en las taquillas de los cines.