Paul Newman ahora es leyenda

Paul Newman, conocido por sus penetrantes ojos azules, apariencia juvenil y actuaciones de lujo en varias super producciones de Hollywood, ha muerto -el viernes-, según su fundación lo ha publicado el sábado pasado. Tenía 83 años.

“EL fuerte de Paul Newman era la actuación, su pasión las carreras, su amor su familia y sus amigos y su corazón y su alma estaban dedicados a la ayuda por lograr un mundo mejor para todos”.

Newman se dió a conocer con papeles de joven rebelde, borrachos solidarios y oportunistas sin moral, en una carrera que envolvió más de 50 largometrajes. Era uno de los actores más populares y sólidos de Hollywood del siglo 20.

Dos de sus películas más populares son “Butch Cassidy and the Sundance Kid” de 1969 y “The Sting” de 1973, en la cual compartió papel con otro actor de igual popularidad; Robert Redford.

Newman también fue un filántropo, un obsesionado por la comida sana -una vez afirmó que su aderezo de ensalada recaudaba más que sus películas-, un entusiasta de las carreras y un activista político de izquierdas.

Sin embargo, muchos lo recordarán por su buena apariencia: en 1990 la revista “People” lo escogió como una de las 50 personas más hermosas del mundo y en 1995 la revista “Britain’s Empire” lo eligió como unas de las 100 estrellas más sexys de la historia del cine.

Newman ganó un premio de la Academia por mejor actor en 1987, por su papel como un maestro de la billa, en la que compartió papeles con Tom Cruise. Muchas críticas de la época afirmaron que solo recibía el Oscar -fuera de tiempo- por su actuación de 1961 en “The Hustler”.

Su nombre completo era Paul Leonard Newman, nacido el 26 de enero de 1925 en Shaker Heights, Ohio en una familia de clase social media-alta. Su padre mantenía una exitosa tienda de artículos deportivos mientras Paul actuaba en pequeñas obras de la escuela.

Se unió a la fuerza naval para la II guerra mundial, buscando convertirse en piloto, pero las pruebas demostraron que era daltónico, de modo que se tuvo que conformar con ser el encargado de la radio abordo de bombarderos en el océano pacífico.

Después de la guerra Newman fue a la universidad y se matriculó en la escuela de drama de Yale y se mudo a New York en donde actuó en varias obras, con el tiempo consiguió papeles en la TV y luego en el cine.

La carrera de Newman casi termina en su primera película: consideró que su actuación en un drama de la época “The Chalice”, fue tan mediocre que pagó a un periódico local para publicar una disculpa ocupando toda la portada de la publicación.

Newman se demostró a si mismo de lo que era capaz en su siguiente película “Somebody Up There Likes Me” de 1956 y en 1958 fue nominado a un Oscar por su actuación como un ex-jugador de fútbol alcohólico en “Cat on a hot tin roof”, en donde actuó junto a Elizabeth Taylor. A partir de ese momento empezó a subir, haciendo películas como “Exodus” de 1960, “The Hustler” de 1961, “Hud” de 1963, “Cool Hand Luke” de 1967, “The Towering Inferno” de 1974 y “Slap Shot” de 1977.

Como un conocido liberal, Newman abiertamente hacia campaña a favor de varios candidatos demócratas, con lo cual consiguió estar en la famosa lista de enemigos de Richard Nixon en 1970.

“Estar en la lista del presidente Nixon ha sido uno de los honores más grandes que me han hecho”, dijo Newman en una entrevista en 2006. “¿Quién sabe quién me escucha ahora o en que lista del gobierno estoy?

Newman tuvo 6 hijos, 3 de su primer matrimonio que terminó en divorcio con la actriz Joanne Woodward, con la que se casó en 1958. Tuvo 5 hijas y un hijo, Scott, quién murió por sobredosis en 1978.

Para las ama de casa, Newman era muy bien conocido por su sonrisa en su propia marca de aderezos para ensalada y comida orgánica.

“Todo fue una mala broma que se escapó de las manos”, dijo Newman en una entrevista en 2003. “Me involucré con la comida por diversión, pero el negocio tomo fuerzas por si mismo.” Todos los beneficios de la compañía son donados a obras de caridad.

Newman se interesó por las carreras mientras filmaba la película “Winning” en 1968, y de inmediato se convirtió en un aficionado. Con el paso de los años logró ganar 4 campeonatos del SCCA (Sports Car Club of America), ganó en la clase GTS en 1995 de las 24 horas de Daytona y patrocinada a varios equipos.

En enero de 2005, a los 79 años, escapó de su coche en llamas luego de chocar en el circuito playero de Daytona. No sufrió heridas en este accidente.

Newman se retiró de la actuación en el 2007 a los 82 años.

“Cuando empiezas a perder la memoria empiezas a perder la confianza, empiezas a perder la inventiva, así que creo que el libro se ha cerrado para mi”. Newman en una entrevista para ABC News, refiriéndose a su carrera de actor.

“Burn after reading”, vale la pena.

Los hermanos Coen se lanzan de nuevo a la carga y con su nuevo trabajo “Burn after reading”, en donde han logrado juntar a George Clooney, Brad Pitt, John Malkovick junto a Tilda Swinton -que por extraño que parezca y luego de ostentar únicamente papeles de bajo presupuesto, está ahora en las primeras filas de la aristocracia de Hollywood- y bueno, que decir de los Coen, que también son nuevos en las ligas mayores y -posiblemente- para ellos aún se deberá sentir extraño estar mirando a la luz del estrellato.

La película como tal puede llegar a parecer es una especie de cosa salida del subconsciente. Un guión que llega a los 95 minutos, es una ajustada comedia de espías que llega en gran contraste con la última producción de los Coen: “No country for old men”, que por cierto, estuvo empapada en sangre.

Ambientada en Washington DC, en el corazón de la política Americana, se mueve en cuatro direcciones al mismo tiempo. Osbourne Cox (John Malkovich), un agente de la CIA es motivado a escribir sus memorias. Pierde el diskette con sus alarmantes notas en el vestidor del gimnasio en donde cae en las inescrupulosas manos de Chad Feldheimer (Brad Pitt), lo primero es intentar sabotear a Cox. Harry Pfarrer (George Clooney) tiene un puesto “sin determinar” en el ministerio de finanzas y mantiene una relación amorosa con la esposa de Cox (Tilda Swinton) y está detrás de la investigación de detalles financieros del esposo de su amante mientras ella busca el divorcio.

Aunque la película puede contener el típico “los idiotas detrás del dinero” que los Coen han popularizado, nos vemos motivados a seguir con atención cada detalle por las espectaculares actuaciones y además porque podemos ver como se comportan ciertas élites sociales. La película además está repleta de detalles brillantes, como por ejemplo: Frances McDormand, que tiene un asunto con un sistema de reconocimiento de voz computarizado y no puede lograr que este reconozca que está hablando en inglés. Pitt es sin duda el que se lleva las partes más graciosas, pero contrariamente es el que menos tiempo aparece en pantalla de entre los actores principales.

¿En dónde deja la película a los Coen? Su posición como joyas de Hollywood y de los festivales se mantiene intacta. Lo que han logrado con esto es una especie de vista general sobre lo que pasa adentro, como por ejemplo “All the president’s men”, “Michael Clayton”, etc., pero consiguen hacer que el movimiento sea caótico y definitivamente sin siniestralidad alguna. También podría decirse que “Burn after reading” es sin duda un serio compromiso con las demandas de Hollywood, pero este tipo de contribución posiblemente también les esté llevando a perder su particular estilo de hacer cine, o quizá simplemente estén evolucionando.

Queda por verse aún si la película se verá recompensada nuevamente en los Oscar o en las taquillas de los cines.