Las bondades de la Europa “moderna”

Soy una de esas personas que se aburre rápido de una ciudad, de estar en el mismo lugar, especialmente tomando en cuenta todos los factores negativos -que no voy a mencionar ahora- que tienen las grandes ciudades, pero hay que destacar que a todo lo malo siempre se le ha de encontrar una virtud y -en muchas ocasiones- hasta más de una.

Me admira que según se “modernizan” las ciudades la gente aprecia cada vez menos las verdaderas cosas de la vida, las cosas que tienen no solo un valor económico, sino incluso un valor histórico. Para mi -personalmente- hay cosas, especialmente las más viejas, que no tienen precio, sin embargo basta con mirar un poco por entre las calles para encontrarse con cosas inimaginables -desechadas por los demás.

Y con este pequeño prefacio, voy al grano. Hace unos días anduve paseando por Zürich y me llamó la atención un pequeño mercado de pulgadas y para mi inmenso asombro -y no para menos- me encontré con una pieza, a la que yo llamaría de colección: un proyector de cine de 16mm (no he logrado descifrar la fecha aún, pero asumo que es de principios de los años 80, quizá antes), perfectamente funcional incluso es una versión mejorada que incorpora sonido, el altavoz del sonido esta integrado en la maleta y tiene un cable de casi 12 metros, la explicación a esto es que el proyector se colocaba en un rincón (lejos de la gente, ya que puede ser un poco ruidoso) y a los pies de los espectadores se colocaba el altavoz que, claro, no es un Dolby 7.1 pero para revivir el momento basta y sobra.

Lo siguiente que hice fue acercarme al vendedor y hacerle una oferta, era un hombre de origen italiano y no faltó más que un poco de acento latino en mi profundo alemán austriaco como para cerrar el negocio. El proyector me lo llevé a casa por la módica suma de 100 francos suizos, que son 65.23 euros o 84.53 dólares.

Proyector

Proyector

Proyector

El fin de semana que viene voy de nuevo, ya que el -amable- vendedor prometió conseguir otro proyector, pero esta vez uno de 8mm (más histórico y fantástico aún) y se me olvidaba decir que para este ya he comprado unas cuantas películas, de estas dignas de ser vistas y disfrutadas en este tipo de proyector: Los 3 chiflados, Casablanca, una que otra de dibujos animados y si la suerte me acompaña quizá incluso consiga alguna de Hitchcock.

La familia sigue creciendo

Como lo mencioné antes, fuí de nuevo al mercado de pulgas -en busca de mi “amigo” el vendedor- y efectivamente me había conseguido otro proyector, no precisamente el de 8 milímetros, pero si una versión increible fabricada en Suiza allá por el año 1957. Esta versión no dispone de sonido y evidentemente tiene una pequeña falla en el motor (que por cierto ya he empezado a desarmar para volver a poner en funcionamiento) pero es una pieza digna de formar parte de mi creciente “colección” de equipos de cine antiguos. Sin más, aquí un par de fotografías.

Proyector

Proyector

Proyector

Aún se hace buen cine: Appaloosa

Considerando que Ed Harris ha dirigido solo una vez en el pasado (“Pollock” en el año 200), se podría perfectamente considerar esta como su opera prima. La historia va de dos vaqueros, pistoleros, matones que van de pueblo en pueblo imponiendo la ley -su ley- y que para ello no utilizan los medios muy ortodoxos que digamos.

Appaloosa

Desde el punto de vista cinematográfico no hay nada que no se haya visto antes, es una película de drama ambientada por el año 1800 y que  incluso utiliza muchos recursos que los clásicos del oeste que ya hemos visto antes, sin embargo utiliza muy bien los recursos de los que dispone y el manejo de la cámara esta muy por encima de muchas otras cosas que hemos visto últimamente en la línea Western, como por ejemplo: ”The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford”, “3:10 to Yuma”, etc.

Como en toda buena película ambientada en el “salvaje oeste” no hay escacez de tiroteos y mucho menos de matanzas, que siempre se justifican por el modo de vida o por las causas que se encuentran para ello.

Hay también una línea sentimental que surge cuando llega al pueblo la Sra. Allie French (Reneé Zellweger), una viuda que al parecer lleva una vida en busca de lo favorable, sin importar que con ello tenga que cambiar muchas veces su personalidad, siempre buscando lo que más sea de su conveniencia.

El ayudante de Virgil Cole (Ed Harris) Everett Hitch es interpretado por Viggo Mortensen quién -como siempre- da una muestra magistral de lo que es actuar.

“Burn after reading”, vale la pena.

Los hermanos Coen se lanzan de nuevo a la carga y con su nuevo trabajo “Burn after reading”, en donde han logrado juntar a George Clooney, Brad Pitt, John Malkovick junto a Tilda Swinton -que por extraño que parezca y luego de ostentar únicamente papeles de bajo presupuesto, está ahora en las primeras filas de la aristocracia de Hollywood- y bueno, que decir de los Coen, que también son nuevos en las ligas mayores y -posiblemente- para ellos aún se deberá sentir extraño estar mirando a la luz del estrellato.

La película como tal puede llegar a parecer es una especie de cosa salida del subconsciente. Un guión que llega a los 95 minutos, es una ajustada comedia de espías que llega en gran contraste con la última producción de los Coen: “No country for old men”, que por cierto, estuvo empapada en sangre.

Ambientada en Washington DC, en el corazón de la política Americana, se mueve en cuatro direcciones al mismo tiempo. Osbourne Cox (John Malkovich), un agente de la CIA es motivado a escribir sus memorias. Pierde el diskette con sus alarmantes notas en el vestidor del gimnasio en donde cae en las inescrupulosas manos de Chad Feldheimer (Brad Pitt), lo primero es intentar sabotear a Cox. Harry Pfarrer (George Clooney) tiene un puesto “sin determinar” en el ministerio de finanzas y mantiene una relación amorosa con la esposa de Cox (Tilda Swinton) y está detrás de la investigación de detalles financieros del esposo de su amante mientras ella busca el divorcio.

Aunque la película puede contener el típico “los idiotas detrás del dinero” que los Coen han popularizado, nos vemos motivados a seguir con atención cada detalle por las espectaculares actuaciones y además porque podemos ver como se comportan ciertas élites sociales. La película además está repleta de detalles brillantes, como por ejemplo: Frances McDormand, que tiene un asunto con un sistema de reconocimiento de voz computarizado y no puede lograr que este reconozca que está hablando en inglés. Pitt es sin duda el que se lleva las partes más graciosas, pero contrariamente es el que menos tiempo aparece en pantalla de entre los actores principales.

¿En dónde deja la película a los Coen? Su posición como joyas de Hollywood y de los festivales se mantiene intacta. Lo que han logrado con esto es una especie de vista general sobre lo que pasa adentro, como por ejemplo “All the president’s men”, “Michael Clayton”, etc., pero consiguen hacer que el movimiento sea caótico y definitivamente sin siniestralidad alguna. También podría decirse que “Burn after reading” es sin duda un serio compromiso con las demandas de Hollywood, pero este tipo de contribución posiblemente también les esté llevando a perder su particular estilo de hacer cine, o quizá simplemente estén evolucionando.

Queda por verse aún si la película se verá recompensada nuevamente en los Oscar o en las taquillas de los cines.

“Ensayo sobre la ceguera” al cine

Definitivamente una de las mejores novelas de José Saramago contará con su versión cinematográfica. Se trata de Ensayo sobre la ceguera y está previsto que empiece a rodarse este verano en Sao Paulo con el brasileño Fernando Mirelles a cargo de la dirección. Mark Ruffalo dará vida a uno de los protagonistas, un médico afectado por una epidemia de ceguera blanca que asola la ciudad y de la que, inexplicablemente, su mujer (Julianne Moore) logra escapar.

El libro muesta la dureza de la condición humana y sus perversiones más bajas. Lo que hace prever una gran película si se trata el tema con sensibilidad y no se abusa de esos movimiento de cámara que tanto desplegó Miralles en la acelerada Ciudad de Dios. Por otro lado en caso de serle fiel al libro, se espera una película más que interesante sobre el profundo egoísmo de los personajes en la lucha por la supervivencia. Una parábola de la sociedad actual.

Las uvas de la ira

Tomando en cuenta que es una película del año 1940, pienso que los recursos estaban bastante bien organizados y manejados y más aún si consideramos que paralelamente se desarrollaba una guerra a la que la gente posiblemente le daba mucha más importancia.

Desde el punto de vista del espectador pienso que hay muchas cosas que se pueden refutar, como por ejemplo que hay ciertas tomas en las que prácticamente no hay iluminación suficiente y probablemente hay momentos en los que el espectador puede perder la atención.

La parte histórica de la película me parece una excelente lección a cerca de lo que esta gente pudo vivir y de como pudieron ser sus realidades en la época de la depresión. Se puede notar el interés socialista de la película con ataques muy bien perpetrados contra los ambiciosos y corruptos, hombres de negocios y, posiblemente, políticos.

La narrativa varia dramáticamente entre los diferentes cambios de opinión, llegando, en ciertos momentos, a describir y resumir las experiencias de muchas personas al mismo tiempo. Del mismo modo, el director asume en ciertas secuencias la perspectiva de un individuo muy típico, como lo pudo ser un granjero desplazado o un vendedor corrupto y expresa a la perfección las preocupaciones de cada uno.

Las secuencias que se enfocan detalladamente en la familia Joed transcurren desde un punto de vista muy objetivo y representan ciertas conversaciones e interacciones típicas, pero sin darle mucha importancia a un personaje en particular. Pienso que las acciones son interpretadas a la perfección y presentadas como un observador las pudo haber presenciado sin representar directamente los motivos y emociones del personaje.

En ciertas secuencias el director asume un punto de vista un tanto omnipresente sobre la familia Joed y narra sus preocupaciones, características y detalles más íntimos.

Los movimientos de cámara y los encuadres son bastante más dramáticos que los que se pueden ver en otras películas de la época, suponiendo de este modo una representación completamente distinta de una misma realidad, tangible en ese momento.

La interpretación de los personajes me parece bastante bien lograda también, pero se puede ver que hay momentos en los que los actores pasan un poco el punto de la realidad en cuanto a sus representaciones y de este modo se consigue dar un toque adicional de dramatismo y suspenso, si se le puede llamar así.

Cosas como:

“Uno no tiene un alma propia, solo tiene un fragmento que es parte de un alma colectiva más grande”

Le dan, en mi opinión, incluso un aire artificial a la película, pero aún así el director logra comunicar muy bien el argumento utilizando este tipo de recursos.