La maldita cara que todos quieren mostrar

Durante toda esta semana y parte de la anterior -en todos los periódicos locales- el plato fuerte ha sido la bomba social “Facebook” y lo que está pasando a su alrededor. Pues bien, sucede que el señor creador de dicha plataforma para empezar tendrá que indemnizar -con muchos millones de dólares- a varios de sus ex-compañeros de estudios, ya que al parecer muchas de las ideas con las que la plataforma se ha hecho popular fueron pensadas (y quizá hasta desarrolladas) por ellos.

Por otro lado están las nuevas políticas de privacidad, que, por supuesto, cada usuario da por entendidas y aceptadas a la hora de abrir una cuenta en el sitio. El asunto es que entre las nuevas regulaciones han planteado una que al parecer no ha causado mucho furor entre los más de 170 millones de usuarios y es que -al abrir una cuenta- el usuario cede al sitio el pleno derecho y la absoluta libertad de utilizar su información personal y/o imágenes para cualquier tipo de campaña publicitaria que el portal considere adecuado, esto puede incluir publicidad masiva por correo, carteles, banners, etc., etc., etc., entonces que no se asuste más de uno si un día de estos se encuentra -de camino al trabajo- una gigantografía con una fotografía suya desnudo sentado en el baño y leyendo una revista, o quizá -y en el mejor de los casos- que le llegue a una abuela un correo electrónico con una fotografía de su nieta en plena borrachera (y casi orgía) en la última fiesta con los “amigos”.

De aquí que todos los caminos llevan a Roma, ¿no es así?, pues bien: los únicos responsables de todo esto son los usuarios, que han llegado a convertirse en ovejas de la red y a publicar su información libremente en toda clase de sitios, con el supuesto único fin de socializar en esto de la Web 2.0

Me hace tremenda gracia encontrarme con gente que tiene en sus “perfiles” miles y miles de “amigos”, amigos que por lo general están a miles de kilómetros de distancia, con los que jamás han intercambiado palabra alguna y que muy probablemente nunca conocerán en persona en el transcurso de sus vidas, entonces de nuevo: ¿que impulsa a los usuarios a este tipo de comportamiento?, esa es una pregunta que aún no puedo contestar del todo, de todos modos sigo investigando las tendencias sociales en la red y espero poder plantear mi teoría pronto.

Tengo que anotar que yo siempre le busco -como diríamos en Ecuador- “la quinta pata al gato” y para mi todo esto no es nada más que un sofisticado plan de control de las masas, de manipulación masiva y -claro- la mejor manera de recolectar información. Lo mejor es que todo está tan bien pensado que los usuarios se encargan libremente de proporcionar todo tipo de información. “El Gran Hermano te observa”

Revolución colectiva: Revoluta.org

Vamos todos a ser parte de la revolución, esa que posiblemente solo se puede obtener en conjunto: una revolución colectiva. El inicio está y con eso puesta la primera piedra, ahora solo es cosa -cuestión- de que lleguemos a ser suficientes, cosa que no dudo.

Estamos listos entonces -yo al menos- y vamos.

http://revoluta.org

¿La feliz navidad o feliz “viva el capitalismo”?

Como todos los años y como por siempre será, hay que soportar un año más la cosa más absurda del mundo, ver los movimientos de masas humanas más grandes y ver la mayor representación del capitalismo: la navidad.

Inventada (la celebracíon como tal -hay que recordar que “Santa Claus” es un invento de la Coca-Cola, es más en principio era verde) allá por los años veinte por los -como siempre astutos- empresarios americanos para ponerle aún más sentido a la necesidad de convertir a la gente en esclavos, de hacerles creer que tienen que celebrar y regalarse cosas los unos a los otros, de pensar que van a ser felices al menos por un día y que en ese único día habría paz absoluta entre los hombres, claro, todo esto calculando fríamente sus beneficios y con ellos el abuso de las naciones pobres y productoras de los que se alimenta todo el resto del mundo.

He visto a gente con teléfonos móviles de última generación y comprando unos más nuevos aún, he visto gente comprando televisores con Full HD y con comentarios como: “es que el otro solo me da HD ready y quiero más calidad” (a esto del HD hay que anotar que es todo una patraña ideada justo para eso, para vender más), he visto gente comprando todo lo que no necesita o seguro que por lo menos no saben utilizar, pero bueno, ¿qué más se puede esperar?, es el resultado de toda la publicidad, de lograr que la gente crea que necesita un determinado producto para que su vida sea más completa o más fácil, de todos modos -y como siempre lo he dicho- de poco serviría toda la publicidad si no tiene un campo adecuado de cultivo y que mejor que la mente de la gente que ya está idiotizada hasta el punto de tragarse lo que le den, lo sea.

Hoy casualmente andaba por ahí mirando esas masas de gentes cuando vi que sacaban a la fuerza -y posiblemente a la carcel- a alguien que al parecer había robado algo de comer de una conocida cadena de tiendas (cuyo nombre no voy a publicar por no hacerles publicidad a los cretinos) y claro, ahí se manifiesta la llamada felicidad y la paz de navidad: si atentas contra el capitalismo eres considerado un delincuente y -claro- aunque sea navidad que se fastidien los que tienen hambre y que sigan engrosando sus carteras los servidores del capitalismo.

Se va acercando la hora de buscar, de hacer un cambio radical en la forma en que vivimos y en la que dejamos que un selecto grupo nos gobierne como a un rebaño de idiotas. Se acerca la hora de empezar una revolución.

“Ensayo sobre la ceguera” al cine

Definitivamente una de las mejores novelas de José Saramago contará con su versión cinematográfica. Se trata de Ensayo sobre la ceguera y está previsto que empiece a rodarse este verano en Sao Paulo con el brasileño Fernando Mirelles a cargo de la dirección. Mark Ruffalo dará vida a uno de los protagonistas, un médico afectado por una epidemia de ceguera blanca que asola la ciudad y de la que, inexplicablemente, su mujer (Julianne Moore) logra escapar.

El libro muesta la dureza de la condición humana y sus perversiones más bajas. Lo que hace prever una gran película si se trata el tema con sensibilidad y no se abusa de esos movimiento de cámara que tanto desplegó Miralles en la acelerada Ciudad de Dios. Por otro lado en caso de serle fiel al libro, se espera una película más que interesante sobre el profundo egoísmo de los personajes en la lucha por la supervivencia. Una parábola de la sociedad actual.