
Que buenos fueron todos esos tiempos, las risas, el llanto (porque aunque nunca lo admitías, siempre te gustaba llorar y más cuando estabas chispín). Mi hermano no sabes como nos has dejado, aunque posiblemente sería bastante egoísta en pensar en nosotros y reclamarte por habernos dejado así, pero ¿que más podríamos decir?, supongo que el reclamo es la parte humana que hay dentro de nosotros y el egoísmo es parte grande en eso.
De todos modos no estoy aquí para hablar de mi o de como nos hemos quedados tus amigos, sino más bien para hacerte un homenaje por todo lo grande que eres, lo grande que me resulto tu amistad y por las grandes cosas que aprendí de vos.
Hay que pensar que estás y vas a estar mejor.
No fuimos amigos desde toda la infancia, como seguro habrán otros, pero en los años que lo fuimos me lleve siempre la mejor impresión de vos. Siempre tenías un cargamento de palabras de todos los tamaños, listas para hacernos reír, en la mayoría de los casos a cuestas del Pancho. ¿Qué será ahora del Pancho sin vos? En esos pocos años creo que si puedo hablar más de vos que muchos otros, puedo decir que el Yoshi fue como mi hermano, llorando en las gradas de mi casa o en esas noches de cine, peleando por la pizza o esperando que nos hagas tallarines chinos a la madrugada.

No soy nadie para reclamarte por haberte ido, ni mucho menos estoy en la posición como para pensar que debías haber pensado en nosotros, tus hermanos antes de hacer lo que hiciste, pero si estoy en el lugar desde el cual te puedo decir que vas a hacer falta y aunque estoy lejos siempre estabas en mi mente y ocupando un lugar importante en el re-encuentro.
Fuiste de los mejores. Que tengas un buen viaje.
1984 – 2007